Cómo los ascensores cambiaron la vida de los ciudadanos de Nueva York

Los inicios de los ascensores y elevadores tal y como hoy los conocemos se remontan al año 1853, momento en el que se presentó, en el marco de la Exposición Universal de Nueva York, un revolucionario invento que cambió para siempre las ciudades.

El ascensor, como tal, ya existía desde bastantes años atrás; lo que se presentó en NY y deslumbró al mundo fue un ascensor con freno de seguridad. Consistía en un dispositivo automático y dentado que actuaba en caso de rotura del cable de sustentación, evitando que el ascensor se precipitara contra el suelo. Hasta entonces, como se puede usted imaginar, utilizar los montacargas existentes o los ascensores de vapor era toda una osadía, pues se producían accidentes con demasiada frecuencia.

El contexto del nacimiento de los ascensores

Como sabe, a principios del siglo XIX Nueva York despegó como centro económico, industrial y cultural y este hecho fue clave para el surgimiento del ascensor moderno y otros muchos inventos que facilitaron la vida de los ciudadanos.

Entre 1800 y 1840, la población de NY creció considerablemente por las migraciones provenientes de todo el país, si bien mayoritariamente lo hicieron losyankees de los cinco estados de Nueva Inglaterra. Eran sus habitantes protestantes blancos en su mayoría, estando sus ocupaciones laborales muy bien pagadas. Una creciente, y cada vez más poderosa, clase alta convivía con una inmensa clase media.

Crecimiento acompañado de tensiones sociales

El constante y masivo flujo de inmigrantes a Nueva York, que de momento era solo un anticipo de lo que estaba por llegar, generó inevitables tensiones sociales. Los habitantes de la ciudad, junto a los que llegaron unas décadas atrás, recibieron con mucho recelo a los nuevos inmigrantes europeos que entraban en masa. La violencia no se hizo esperar. Las bandas eran auténticos ejércitos y toda disputa se arreglaba con violencia. Esta situación quedó magníficamente retratada en la película “Gangs of New York” de Martin Scorsese.

La mayoría de los que desembarcaban en NY colonizaron, en el sur de la isla, el Lower Manhattan. Tanto lo hicieron que convirtieron la zona en la de mayor densidad demográfica del mundo en aquella época. Se agrupaban por nacionalidades, donde intentaban llevar una vida lo más parecida posible a la de sus países de origen. A la violencia había que añadir la falta de trabajo, la prostitución, el abuso de alcohol y las enfermedades.

Nuevas necesidades habitacionales

La ciudad se vio desbordada y tuvo que acometer importantes ampliaciones de los servicios de agua potable y saneamiento, sanidad o educación. La vivienda fue uno de los problemas de más difícil solución.

En aquellos años la ciudad se componía fundamentalmente y casi en su totalidad de casas de madera de tres, cuatro o cinco alturas. Ante la brutal necesidad de viviendas, los propietarios de edificios dividieron y subdividieron las viviendas hasta la inhumanidad creando los llamados tenements. Eran infraviviendas mínimas que compartían varias familias. Polvorientas calles de tierra, sueldos de miseria, niños descalzos en las calles y una higiene desaparecida conformaban entonces lo que es hoy una de las zonas más modernas del mundo.

El auge de los rascacielos

A esta peligrosa situación que se estaba apoderando de la ciudad, le siguió un encarecimiento desmedido del suelo para edificar. Además, una bajada muy significativa del precio del acero, al que se sumó el invento del ascensor seguro,propiciaron un crecimiento vertical de los edificios. La aparición y desarrollo de los rascacielos tuvo estos detonantes.

Por otro lado, se comenzaban a crear los grandes almacenes, cosa que solo fue posible gracias al desarrollo del ascensor para que los clientes pudieran subir y bajar más cómodamente. El ascensor no solo hizo de Nueva York la ciudad de los rascacielos. Cambió la forma de vida de sus ciudadanos. Jugó un significativo papel en la reorganización habitacional que llevó a las familias desde las viviendas unifamiliares a los rascacielos junto a las empresas.

El ático y los ascensores como símbolos de lujo

Antes, las últimas plantas de los edificios estaban destinadas a las familias más pobres. A partir de ese momento esto cambió e, incluso, surgió una nueva palabra: ático o penthouse. Este concepto pronto se convertiría en un símbolo de lujo. Proliferaron los áticos y los apartamentos con terraza, en los que todo el mundo quería vivir. Se hacían fiestas en las alturas y la jardinería en las terrazas de los áticos se puso de moda.

Pero, como sabe, todo avance implica una reacción, en este caso fruto de ignorancias y supersticiones. Comenzaron a proliferar los supersticiosos que no veían con buenos ojos este nuevo invento. Aun así, nadie pudo poner puertas al cielo y el acero ascendía y ascendía cada vez más alto, cada vez con más pisos. La gente comenzaba a pensar que en los pisos bajos había más ruido, más polvo y menos luz y la atracción por los rascacielos y los pisos altos seguía imparable.

La potente imagen de los rascacielos

En aquellos días una compañía, Equitable Life Assurance Company, construyó un rascacielos en la esquina de Broadway con Cedar Street. A la vez, también se empezaron a hacer bancos, hoteles, periódicos, navieras, etc. que comprendieron el valor de la imagen que un edificio de estas características transmitía. Entendieron que así atraerían clientes embelesados por la grandeza y modernidad de los edificios.

Para la construcción del edificio Equitable Life Assurance Company se puso como condición innegociable la instalación de un ascensor. Así, se convirtió en el primer edificio de oficinas en contar con uno. La compañía se instaló en los pisos bajos y pronto descubrieron que por los pisos altos se podían pedir mayores alquileres. Curiosamente, el ascensor del edificio se hizo más popular que el propio edificio o que la marca o nombre de la compañía.

La proliferación imparable de inmensos edificios de oficinas

El segundo gran edificio de oficinas que contó con ascensores lo construyó la Western Union Company y el tercero el periódico The New York Tribune, que fue situado entre el City Hall Park y Broadway, una zona muy transitada y muy visible. Decidieron coronar el edificio con una torre en la que instalaron un reloj de considerables dimensiones en el que se podía leer la palabra “Tribune”, escrita en gruesos caracteres.

Los numerosos viandantes que por allí transitaban se sorprendían al elevar la vista para ver la hora y leer en letras inmensas el nombre del periódico. Los editores del Tribune querían relacionar su diario con la modernidad del edificio y con la inmediatez de sus noticias simbolizada en un reloj. ¿Se lo imagina? Sin lugar a dudas, era un edificio que captaba la atención de los neoyorquinos.

Los comercios de NY también detectaron el potencial de este increíble invento

En el año 1857 se instaló, por primera vez, un ascensor de pasajeros en un gran almacén de NY. Estaba situado en plena avenida Brodway, haciendo esquina con la calle Broome. Fue todo un acontecimiento, ya que podía subir cinco pisos en menos de un minuto. Seguramente se preguntará se sorprenderá, pero, en aquel momento, se trataba de una revolución.

La evolución de los ascensores en NY

Los elevadores eléctricos con engranajes que comenzaron a instalarse años antes eran aptos para edificios de no más de seis alturas por su exasperante lentitud. Esto les dificultaba competir con los elevadores hidráulicos preponderantes en aquellos días. Hasta que, en 1904, se empezaron a instalar ascensores eléctricos sin engranajes que desplazaron a los hidráulicos. Resultaban mucho más rápidos y sin límite de altura, lo que facilitó en 1920 la aparición de rascacielos de más de cien plantas.

Hasta aquí le hemos mostrado cómo un revolucionario invento como lo fue el ascensor moderno, en un contexto dado, puede cambiar no solo las ciudades, sino también nuestra forma de vida. El nuevo artilugio solucionó los graves problemas que la ciudad de NY atravesaba a finales del siglo XIX y principios del XX.

Este es el pasado, hablemos de futuro

Teniendo en cuenta la velocidad que alcanzaban los primeros ascensores instalados en NY, le parecerá curioso que hoy en día estemos hablando de elevadores capaces de subir 84 plantas en 37 segundos.

Entender el pasado es, sin duda, clave para vivir el futuro. Un futuro que desde AstarLifts ayudamos a construir, situándonos a la vanguardia mundial en soluciones integrales de trasporte vertical desde hace más de cuarenta años.

Nuestra misión es clara: desarrollar una sólida organización que proporcione la máxima excelencia en soluciones de transporte vertical. ¿Los objetivos? La innovación, el diseño, la fiabilidad, la seguridad y el confort, así como el estricto cumplimiento de la normativa vigente en cada proyecto, incluyendo las normas relativas a la prevención de riesgos laborales. Garantizamos la calidad y eficacia de nuestros productos desde la flexibilidad y adaptación a los diferentes proyectos, siempre desde la innovación tecnológica y con el asesoramiento personalizado y constante.

De esta forma, continuamos escribiendo el futuro de los ascensores, un invento que, como ha podido comprobar, revolucionó la economía y la vida de los ciudadanos de NY, expándiendose más tarde por todo el mundo.

 

Fuente: Astarlift

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